Si tu gato cojea, es natural que quieras hacer algo al respecto. Porque ver sufrir a tu mascota nunca es agradable. Afortunadamente, hay medidas que puedes tomar para darle a tu animal el cuidado que necesita. ¿Te interesa saber qué puedes hacer? Sigue leyendo.
¿Cómo saber si tu gato cojea?
A veces es difícil reconocer que un gato cojea. A menudo son muy buenos ocultando el dolor, por lo que es difícil saber cuándo algo va mal. Estas son algunas señales que pueden indicar que cojea:
Cambio en la forma de andar, por ejemplo, menos peso sobre una pata
Menos activo o, por el contrario, más reservado
Se lame mucho una pata
Hinchazón o sensibilidad visibles
Problemas de equilibrio o postura
Es importante observar qué pata le molesta más al animal. Por ejemplo, si el gato cojea de una pata delantera, puedes tenerlo en cuenta.
¿Cuándo debo preocuparme?
A veces, el animal cojea por algo insignificante, como una pequeña herida. Pero a veces puede ser algo más grave. Por lo tanto, preste mucha atención a las señales anteriores, pero también si, por ejemplo, el gato cojea y duerme mucho, más de lo normal. Además, siempre es bueno consultar a un veterinario si tiene dudas.
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6 cosas que hacer si tu gato cojea
1. Vigila al gato
Presta atención a si cambia el comportamiento del animal. Por ejemplo, ¿el gato está más tranquilo de lo normal, algo más irritable o se lame mucho una pata? Entonces es posible que debas tomar medidas adicionales.
2. Ponte en contacto con el veterinario
Si tienes dudas, siempre es aconsejable consultar a un veterinario. Hazlo especialmente si el animal cojea durante más de 48 horas, tiene la pata hinchada, ves una herida o si no apoya la pata en absoluto.
3. Asegúrate de que el animal se mueva menos
A menudo, el peso no es bueno para la pata, así que asegúrate de que el gato tenga menos oportunidades de saltar, por ejemplo. También puede ser bueno crear un lugar tranquilo donde el animal pueda recuperarse en paz.
4. Revise la pata
Compruebe si hay piedras o espinas en la pata, ya que esto también puede causar dolor. ¿Ve una herida, hinchazón o cualquier otra cosa que no debería estar ahí? Lleve al animal al veterinario para que lo examine.
5. Enfríe la pata o manténgala caliente
En caso de molestias o lesiones leves, puede ayudar enfriarla durante unos minutos con un paño. ¿El animal sufre más de rigidez o dolor en las articulaciones? Entonces puede ayudar un poco de calor, como una toalla caliente.
6. Utilice la terapia de luz roja
En caso de molestias leves, rigidez o dolor crónicos o durante la recuperación, la terapia de luz roja puede ser una buena ayuda. Estimula la circulación sanguínea, relaja los músculos, acelera el proceso de recuperación y reduce el dolor. A muchos gatos les resulta muy agradable este tratamiento.
¿Ayuda la terapia con luz roja si mi gato cojea?
Sí, la terapia con luz roja ayuda sin duda si tu gato cojea o tiene otros problemas en las patas. Funciona mejor cuando se conoce la causa, como en el caso de lesiones, rigidez, recuperación tras una operación o dolencias crónicas. Pero también puede aliviar el dolor cuando la causa es desconocida.
La luz roja estimula la circulación sanguínea, alivia el dolor, reduce la inflamación y relaja los músculos, lo que permite tratar los problemas desde el interior. Recuerde que la luz roja no sustituye la visita al veterinario, pero puede ser un método agradable (complementario) para tratar el problema.
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