Las cuatro fases de la cicatrización de las heridas
El proceso de cicatrización de una herida se desarrolla en cuatro fases. Aunque cada herida es diferente, tu cuerpo sigue prácticamente siempre el mismo proceso. ¿Tienes curiosidad por saber por qué fases pasa tu herida? Nos encantaría explicártelo.
¿Cómo se cura una herida?
Cuando tienes una herida, tu cuerpo inicia inmediatamente un proceso de recuperación. Este proceso consta de varias fases en las que tu cuerpo actúa de forma autónoma para reparar el tejido dañado.
La herida, la costra o el enrojecimiento que ves son solo una pequeña parte de lo que realmente ocurre. Y es que, bajo la piel, se producen muchos cambios para garantizar que todo se recupere correctamente. Cuando la cicatrización de una herida es deficiente, significa que algo no va bien en una de las fases de la cicatrización. A continuación te explicamos estas fases.
¿Todos los tipos de heridas pasan por el mismo proceso de cicatrización?
En realidad, todas las heridas siguen el mismo proceso. Sin embargo, este puede variar de una persona a otra y algunos procesos transcurren con mayor facilidad que otros. Por ejemplo, una rozadura suele curarse más rápido que, por ejemplo, un corte o una herida quirúrgica. La profundidad y el tamaño de la herida, así como su causa y el estado de la piel, influyen en gran medida en la rapidez con la que se cura.

Fuente: Pexels
Las 4 fases de la cicatrización de las heridas explicadas
Cada una de las fases de la cicatrización de las heridas tiene sus propias características únicas que garantizan que tu piel se recupere correctamente. A continuación, explicamos cada fase una por una.
1. Fase inflamatoria: limpieza y protección
Inmediatamente después de que se produzca la herida, tu cuerpo activa el sistema inmunitario. Se asegura que la herida deje de sangrar y que los glóbulos blancos eliminen las bacterias y los tejidos dañados. En esta fase suelen aparecer enrojecimiento, calor y, a veces, hinchazón. Al final de esta fase también puede formarse una costra.
2. Fase proliferativa: reparación y reconstrucción
En la segunda fase, el cuerpo genera tejido nuevo. Se forman nuevas células cutáneas, colágeno y pequeños vasos sanguíneos. La herida se reduce ligeramente y aparece tejido nuevo, que a veces se forma debajo de la costra.
3. Fase de granulación: tejido nuevo
La herida se refuerza ahora con tejido de granulación. Se trata de tejido nuevo y sano que constituye una base importante para fortalecer la piel.
4. Fase de maduración: consolidación
En esta fase, la herida está prácticamente cerrada. Pero, incluso cuando está cerrada, la piel sigue recuperándose. De hecho, el tejido nuevo se va fortaleciendo y la cicatriz también puede seguir cambiando. Esta es la fase más larga, que a veces puede durar desde semanas hasta meses.
La duración exacta de este proceso depende en gran medida del tipo de herida. En el caso de las heridas superficiales, suele durar entre unos días y dos semanas, mientras que en las heridas más profundas puede prolongarse hasta cuatro semanas o más. La fase cuatro puede llegar a durar incluso un año, aunque ya no se nota mucho. Afortunadamente, hay formas de favorecer el proceso de cicatrización de una herida.

¿Cómo puedes favorecer la cicatrización de una herida?
Se trata de un proceso natural, pero en algunos casos se puede acelerar la cicatrización o favorecer el proceso. Esto es lo que puedes hacer tú mismo:
- Mantén la herida limpia
- Evita la presión o la irritación, por ejemplo, causada por la ropa
- Sigue una alimentación saludable con suficientes nutrientes e hidrátate bien
- Descansa lo suficiente
- Utiliza la terapia de luz roja
La terapia con luz roja puede ser un complemento muy valioso para una buena recuperación de las heridas. De hecho, la luz roja estimula los procesos naturales del cuerpo, lo que permite que los tejidos se recuperen más rápidamente y que se reduzcan o prevengan las inflamaciones.
Fomenta la cicatrización de las heridas con la terapia de luz roja
La terapia de luz roja favorece los procesos naturales de recuperación de la piel. Penetra en los tejidos y estimula procesos corporales importantes:
- La actividad celular, lo que hace que las células de la piel se dividan más rápido y los tejidos dañados se recuperen antes
- La producción de colágeno, para que el tejido conjuntivo se fortalezca y las cicatrices se curen mejor
- La circulación sanguínea, lo que permite que lleguen más oxígeno y nutrientes a la herida
- La acción antiinflamatoria: la luz roja reduce la hinchazón y la irritación
Hoy en día puedes utilizar la luz roja tú mismo, con tu propio aparato láser. El láser PowerCure es uno de esos aparatos que puedes utilizar por tu cuenta, con solo unos minutos al día. Además, el láser también se puede utilizar para otras molestias y afecciones, tanto en personas como en animales. Así, no solo te ayuda a curar tu herida, ¡sino que es beneficioso para toda la familia!